
Los seres humanos nos protejemos con máscaras de soberbia que impiden que mostremos nuestro verdadero ser
CDMX, 28/2/2012. En nuestro país todos quieren vivir “de gorra”; es decir, trabajar poco y vegetar cual reyes, sin esforzarse -expresó Ramavajan hoy. En todos los ámbitos, incluso en la religión o en grupos “de crecimiento espiritual”, los líderes quieren ser tratados cual magnates y, cuando alcanzan la cúspide, lo primero que hacen es abusar de otros. Muchas personas aquí en México vienen a pedirme dinero, pero yo les digo: ¿y a mí quién me lo da? ¿a mí quién me apoya? En otro texto mencionábamos que aquí todos te roban, pero ya me di cuenta de que este problema no es exclusivo de México; muchos de los negocios más exitosos a nivel mundial son en realidad empresas sustentadas en trampas, engaños o ilusiones de las cuales el común de la gente no es consciente.
Ramavajan entonces me comentó sobre la redituable industria de los medicamentos: no sé en qué momento se originó el fraude de las farmacéuticas, pero es un hecho que tuvo que haber algún demonio a quien se le ocurrió que las medicinas no debían curar, sólo quitar las molestias de manera temporal, a fin de que los consumidores siguieran comprándolas –explicó nuestro líder.
Las medicinas que curan no son rentables
Entonces le comenté que he estado practicando la terapia que nos dieron los Maestros que dijeron puede quitar cualquier enfermedad.
Continuó: a menudo los fármacos actuales únicamente te destruyen el riñón o el hígado y, cuando esto sucede, el cuerpo ya no tiene opción de vida; te conviertes en un guiñapo sin fuerza. En lugar de que los fármacos respetaran la naturaleza del cuerpo, terminan destruyendo su armonía, además de que te hacen dependiente a ellos -complementó.
También conversamos de que el tabaquismo, el alcohol y las drogas son negocios muy rentables que promovió el maligno y que rendían numerosos frutos para la causa del mal, ya que claramente son vicios que encadenan a las personas a una vida de sufrimiento: el cuerpo se acostumbra a estas sustancias y después, para dejarlas, es todo un problema. Las usamos para no enfrentar nuestras emociones basura —indicó.
Platicamos que otro negocio en extremo redituable son las bebidas embotelladas con cafeína, como la Coca-Cola; empero, gran parte del daño que producen es por sus edulcorantes, sin mencionar que la mercadotecnia nos invita a adherirnos a modelos de vida aspiracionales, ajenos a nuestra cultura, asegurando una jugosa renta periódica para los dueños de este tipo de empresas.
Continuó exponiendo: el mundo es esclavo del petróleo, cuya industria ha producido innumerables asesinatos y muertes —y comentamos que el abuso del poder de las grandes corporaciones hace que le demos demasiada importancia a este hidrocarburo, que puede ser sustituido por otras fuentes de energía.
La voracidad del capitalismo ha producido mega empresas minoristas que dan un trato pésimo a los proveedores de alimentos, así como a los productores, por lo que dijimos: las mega empresas minoristas y los mismos gobiernos jamás deberían estar por encima de los derechos de las personas; pero así ha sido en este mundo diseñado por el mal.
Enormes consorcios de la comunicación han ejercido un control voraz sobre la difusión de la verdad. Con el abuso de la pluma han derribado gobiernos o mantenido en la cima a tiranos y asesinos; pero sus castillos de arena hoy se están desmoronando.
Éstos son sólo algunos ejemplos de los grandes abusos que existen en nuestro planeta —comentó Ramavajan-, llámense monopolios, empresas de televisión dedicadas a sembrar la alienación en las mentes de los espectadores, o compañías que cobran de más a los usuarios. Los Maestros afirmaron: este tipo de negocios soportados por la maldad ahora tienden a desaparecer; ya fue mucho el abuso al que Ustedes fueron expuestos; la realidad que están viviendo va a cambiar irremediablemente —y dimos las gracias a Dios.